Hace ya algunos años propusimos a nuestros clientes un divertimento: maridar libros y vinos. Cansados de ver en los medios de comunicación extraños maridajes (¡qué palabra tan fea!) culinarios de difícil pase y peor trago, decidimos aconsejar a nuestros clientes y amigos la degustación de buenos caldos asociada a la lectura de no menos buenos libros.
La idea tuvo tanto éxito que decidimos ser irreverentes (una vez más) y dedicar un espacio de nuestra librería a vender vinos.
La sección se llama Vinos Cálamo y, de verdad, es una gozada: garnachas centenarias de Borja, modernos somontanos, impresionantes y recios jumillas, algún que otro priorato, moscateles espumosos italianos, un jerez que quita el hipo...
De vez en cuando, sin que medie razón alguna salvo la de compartir momentos de placer con los asiduos de Cálamo, descorchamos alguna botella y la saboreamos en compañía... así que lo que no vendemos nos lo bebemos: negocio sin pérdida.
Cada cierto tiempo renovamos nuestra sección con nuevos vinos y añadas, aunque, como en nuestros estantes de libros, algunas referencias siempre están, son nuestros "clásicos". Para ello contamos con la colaboración de un gran enólogo y mejor amigo, Toño, de Vinatería El Arpa de Tarazona.
Vinos recomendados primavera 2011: Bodega La Calandria-Pura Garnacha
La Calandria-Pura Garnacha es por concepto y pretensiones una aventura singular en el mundo del vino. Así se presentan:
“Como la calandria anidamos en las cepas, un nido pequeño y ligero.
Esto nos permite movernos de una viña a otra. Ahora hemos anidado en Cintruénigo, Murchante y Tierga pero mañana la vida nos podría llevar a cualquier parte donde crezca la garnacha. Es lo que nos gusta, también nos gusta poner al mal tiempo buena cara, dar la vuelta a la tortilla, no dar gato por liebre, encontrar el roto para el descosido, la aguja del pajar y coser y cantar.
El principio de todo fue en clase de gimnasia, Luis le dio a Javier un balonazo de lleno en la peor parte. Luis pensó: “estos jevis me van a matar”, cuando teníamos trece años una melena podía imponer bastante. Luis se equivocaba y al salir de clase se fumaron juntos el primer cigarrico en el hueco de las escaleras.
Con los años dejaron el pueblo. Javier se fue a hacer bellas artes a Cuenca y Luis enología a Bordeaux. Muchas vueltas después, la vida y el vino les unió para crear La Calandria, una búsqueda de la pureza de la garnacha.
Creemos que la vida es muy corta para beber vino malo, no nos gusta, por eso hemos decidido hacer nuestros vinos, con ellos aportamos nuestro grano de arena.”
Ven a conocer sus vinos Volandera 2010, Cientruenos 2009 y Tierga 2008: una experiencia diferente